Los Angelinos le 'pisan los talones' a Oakland. (Mark J. Terrill/AP)

El béisbol es un juego de suposiciones.

Los bateadores tratan de adivinar lo que el lanzador va a hacer. Los pitchers tratan de adivinar lo que el bateador está pensando. El predominio de los reacomodos defensivos -mejor conocidos como shifts- marcan el intento de los equipos por tratar de adivinar hacia dónde será conectada la bola. Los managers tratan de adivinar qué relevistas serán más efectivos en ciertas situaciones, los fanáticos y los reporteros cuestionan a los managers, y todos nosotros tratamos de adivinar a la hora de hacer nuestros pronósticos acerca de cómo terminara la temporada.

Mientras arrancamos la segunda mitad de la campaña, me atreví a hacer cinco predicciones:

1. Los Angelinos desplazarán de la cima a los Atléticos en el Oeste de la L.A.
Desearía tener una bola mágica, pero al final esta es simplemente una corazonada. Si bien aplaudí la agresividad que mostraron al adquirir a Jeff Samardzija y Jason Hammel, existen dudas acerca de la durabilidad de la rotación de Oakland -- Sonny Gray y Jesse Chávez están navegando en aguas desconocidas y Scott Kazmir no ha superado la marca de los 200 innings desde 2007. Y está por verse cómo Samardzija y Hammel se ajustan a la Liga Americana. La consistencia ofensiva de Josh Donaldson y el cubano Yoenis Céspedes también generó dudas de cara al receso por el Juego de Estrellas.

2. Los Dodgers se harán de David Price.
Aunque el gerente general Ned Colletti dijo antes de la pausa por el Juego de Estrellas que era poco probable que los Dodgers canjearan a sus prospectos jóvenes a cambio de un lanzador de peso, este escenario parece tener mucho sentido. Los Rays, a pesar de que mejoraron su juego en la recta final de la primera mitad, tienen más oportunidades ahora de sacarle provecho al canje de Price de lo que podrían sacarle durante el invierno.

En el zurdo mexicano de 17 años de edad Julio Urías, el shortstop Corey Seager y el jardinero Joc Pederson, los Dodgers tienen a tres de los prospectos más aclamados del béisbol.

3. Los Cardenales sobrevivirán al monstruo de cuatro cabezas en la División Central de la L.N.
Quizás no sea muy oportuno en estos momentos predecir que los Cardenales ganarán esta división tan difícil, con el puertorriqueño Yadier Molina potencialmente fuera por el resto de la campaña regular y con la rotación impactada por la pérdida de zurdo mexicano Jaime García y, más importante, la incertidumbre que rodea a Michael Wacha.

Pero la profundidad que convirtió a los Cardenales en una escuadra peligrosa todavía aplica, con el dominicano Carlos Martínez y Joe Kelly integrados a la rotación liderada por el as Adam Wainwright, quien ha tenido una temporada digna de un Cy Young. Veremos si Óscar Taveras puede aportar a nivel de Grandes Ligas, pero tenemos que imaginar que el jardinero Allen Craig recuperará su nivel de un momento a otro, ¿No lo creen?

4. Habrá fiesta en septiembre en el área metropolitana de Baltimore-Washington.
Cada equipo de la División Este de la Liga Americana tiene debilidades de alguna u otra forma, pero los Orioles, quienes pasaron de estar cinco juegos abajo a liderar la división por cuatro juegos en un período de cuatro semanas, simplemente tienen las mayores posibilidades de sobrevivir. Su cuerpo de lanzadores no es poderoso, pero sí es más consistente que el de los Azulejos y los Yankees. Y con el tercera base Manny Machado, en particular, encendido con el madero, el lineup de Baltimore es peligroso.

5. Los Reales le pondrán fin a una era perdedora.
Los Tigres, por más vulnerables que pudieran ser, no van a soltar la cima de la División Central de la Liga Americana. Ese punto quedó claro cuando los felinos se llevaron tres de cuatro juegos en contra de los Reales el pasado fin de semana.

Pero el segundo comodín de la Liga Americana (asumiendo que los Angelinos o Atléticos se llevarán el primero) probablemente quedará entre los Marineros, Reales, Indios y quien logre finalizar en el segundo lugar en el Este. Y como los Indios demostraron en septiembre pasado, avanzar en la postemporada extendida no se trata de cómo juegas, sino contra quién juegas.

Al final, éstas son sólo suposiciones.