Justin Verlander

DETROIT -- La última vez que Justin Verlander subió al montículo, su equipo disputaba un duelo de vida o muerte. En su próxima apertura, los riesgos no serán tan altos, pero seguramente los Tigres agradecerían otra actuación brillante del derecho estelar, luego que dejaron escapar una oportunidad de tomar el control de la Serie de Campeonato de la Liga Americana.

Detroit desperdició una ventaja de cinco carreras el sábado, en el segundo juego, y Boston se impuso 6-5 para igualar la serie. El grand slam de David Ortiz, que empató la pizarra en el octavo inning, sacó a los Medias Rojas de la improductividad con el madero. Si Boston termina ganando el gallardete, seguramente ese batazo del dominicano se considerará la jugada que cambió el rumbo de la serie.

El trabajo de Verlander consiste en hacer que los campeones defensores de la Liga Americana retomen la senda del triunfo.

"Evidentemente, esa derrota fue dolorosa", dijo Verlander. "Simultáneamente, sabíamos que esta serie sería una pelea encarnizada. Nadie va a apabullar a nadie".

Los Tigres parecían listos para tomar el control de la serie después de que ganaron el primer juego y tomaron una ventaja de 5-0 en el segundo. El venezolano Aníbal Sánchez no permitió un solo hit de Boston en seis innings del encuentro sabatino, mientras que Max Scherzer admitió apenas una carrera y dos inatrapables en siete episodios, el domingo.

Boston estaba en desventaja por 5-1 en el segundo juego antes de una sobresaliente remontada contra cuatro relevistas. Ortiz empató la pizarra mediante su jonrón con las bases repletas, cuando había dos outs, frente al cerrador dominicano Joaquín Benoit.

"Cometí un error y asumo la plena responsabilidad por ello", comentó el manager de los Tigres, Jim Leyland. "Simplemente debí haberle recordado a él (a Benoit) que no queríamos que Ortiz nos hiciera daño. Él trató de hacer un gran lanzamiento. Trató de mantener la pelota abajo y lejos de la zona de strike, pero no lo logró".

Los Medias Rojas lograron ganar uno de dos compromisos en casa pese a poncharse 32 veces --ocho más que el récord anterior para los dos primeros encuentros de una Serie de Campeonato, impuesto un día antes por los Dodgers de Los Ángeles. Boston confía en que sus bates despierten a partir del tercer encuentro, el martes en el Comerica Park, frente a Verlander.

"Pienso que evidentemente ganamos algo de confianza en los últimos dos innings", consideró el piloto de Boston, John Farrell. "El trabajo de Sánchez y de Scherzer fue prácticamente espectacular... Sentimos que habrá un reto similar o incluso más difícil mañana, con Verlander".

Después de una temporada regular gris para sus estándares, Verlander lanzó 15 episodios sin admitir carrera en la serie de primera ronda de la postemporada, contra Oakland, incluidas ocho entradas en el quinto y definitivo juego. Los Tigres han lanzado juegos sin hits al menos hasta el sexto inning en tres compromisos consecutivos, toda una hazaña incluso para un cuerpo de pitchers que impuso un récord de las Grandes Ligas con 1.428 abanicados durante la campaña regular.

Los abridores de Detroit han mostrado un desempeño similar al que ostentaron durante los playoffs del año pasado en el Nuevo Circuito, cuando la rotación tuvo una efectividad de 1.02 en un par de series. Detroit ganó el gallardete de la Americana antes de ser barrido por San Francisco en la Serie Mundial.

"Tenemos una rotación implacable, y dije eso antes de que la serie comenzara. Cualquiera tiene una capacidad única de anular a un equipo", dijo Verlander. "Soy sólo uno de los cuatro grandes lanzadores".

Los Medias Rojas enviarán a John Lackey al montículo para enfrentar a Verlander. Lackey cumplió 29 aperturas durante la campaña regular y tuvo una efectividad de 3.52 después de perderse toda la campaña de 2012 a raíz de una cirugía de reemplazo de un ligamento del codo.