CINCINNATI - Los Rojos volvieron a firmar al veterano relevista Jonathan Broxton el miércoles a un contrato por tres años y $21 millones.

El trato incluye una opción del club de $9 millones para el 2016 y una cláusula limitada de no-cambio. Si el derecho es canjeado, se convierte en un contrato de $22 millones con una opción mutua. Broxton ya aprobó el examen físico de rutina.

Cincinnati usará a Broxton en las últimas entradas y completará el objetivo de enviar a su taponero en 2012, el cubano Aroldis Chapman, a la rotación de abridores.

Broxton, de 28 años de edad, fue adquirido por Cincinnati de los Reales en la fecha límite de cambios del 31 de julio para que fuera el preparador de mesa y taponero reserva de Chapman. En 60 apariciones que representaron 58 innings, Broxton tuvo una efectividad de 2.48, 27 juegos salvados, 56 hits, 17 pasaportes y 45 ponches. Tuvo un salario de $4 millones el año pasado.

Mientras que Chapman se perdió 10 días debido a fatiga en su hombro en septiembre, Broxton tomó las riendas de la novena entrada y se fue de 4-4 en oportunidades de salvamento.

Broxton tiene un PCLA de 3.10 y 111 rescates en ocho años de carrera con los Dodgers, Reales y Rojos.

Chapman, quien cumplirá 25 años de edad en febrero, tuvo una de las mejores campañas para un taponero en la historia de los Rojos durante el 2012. Lo que hizo de su actuación el año pasado aún más destacable fue el hecho de que el zurdo asumió el rol de cerrador a partir del 20 de mayo.

En 68 apariciones, Chapman tuvo foja de 5-5 con una efectividad de 1.51 y quedó empatado en el tercer lugar en la Liga Nacional con 38 salvamentos en 43 oportunidades. Eso incluyo un récord de la franquicia en una sola temporada de 27 juegos salvados de manera consecutiva del 26 de junio al 4 de septiembre. El cubano dio 23 pasaportes a cambio de 122 ponches.

En 71 2/3 innings lanzados, Chapman tuvo un WHIP (bases por bolas más hits entre entradas lanzadas) de .809 y promedió 15.32 chocolates por cada nueve episodios. En nueve ocasiones, el zurdo retiró la entrada ponchando a los tres bateadores. Su recta se mantuvo siempre alrededor de las 100 millas por hora.